Panaderías y bocadillos

Un forn (panadería) o una granja en casi cada manzana vende bocadillos frescos por 4 a 6 euros, además de cruasanes, empanadas y trozos de tortilla. Coge unos cuantos, ve a la plaza o la playa más cercana y tienes un pícnic sin esperas.

Menú del día para una comida sentada

Entre semana, de 13:00 a 16:00, muchos bares ofrecen menú del día: un primero, un segundo, pan, una bebida y postre por 13 a 18 euros. Es la forma más barata de dar a los niños una comida caliente y equilibrada, y suele ser rápida porque los platos están listos.

Mercados de alimentación

Mercados cubiertos como Santa Caterina cerca de la catedral, o el Mercat de la Boqueria, tienen puestos que venden vasitos de fruta, zumos, snacks cocinados y bocadillos frescos. Son una parada divertida y sin presión donde cada niño elige lo que le apetece.

Snacks que viajan bien

Los supermercados y panaderías españoles tienen snacks fáciles para llevar: fruta, yogures en bolsita, paquetes de galletas sencillas y el favorito local, una bolsita de pa de pessic o un bollo de chocolate. Llevar un snack en la mochila evita la mayoría de dramas del mediodía.

Paradas de helado y churros

Una bola de helado o un cucurucho de churros es una recompensa fiable tras un museo o un paseo largo. Son baratos, rápidos y justo el tipo de capricho que te compra otra hora de paciencia de niños cansados.

Todo lo que un padre necesita saber

¿Dónde puedo comer rápido con niños en Barcelona?
Las panaderías venden bocadillos frescos por 4 a 6 euros que puedes comer en una plaza cercana o en la playa. Los mercados cubiertos y los bares con menú del día entre semana también son rápidos y familiares.
¿Cuál es la forma más barata de dar de comer a una familia en Barcelona?
El menú del día entre semana, un primero, segundo, bebida y postre por 13 a 18 euros, es la mejor comida caliente por su precio. Los bocadillos de panadería y los snacks de mercado mantienen el coste bajo el resto del día.
¿Son buenos los mercados de alimentación con niños?
Sí. Mercados como Santa Caterina y la Boqueria tienen puestos con vasitos de fruta, zumos y snacks, así que cada niño puede elegir, lo que los convierte en una parada divertida y sin presión.